Brisas de los Álamos, un oasis caleño que desafía la crisis ambiental

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Por: Juan José Gómez

En medio de una preocupante realidad ambiental en Colombia, donde solo el 33 % de los ciudadanos están acostumbrados a reciclar y la mayoría desperdicia agua y deja basuras en sitios no permitidos, surge en el extremo norte de la bulliciosa Cali un oasis de sostenibilidad: el barrio Brisas de los Álamos.

Este barrio, cuyo nombre evoca imágenes de tranquilidad y belleza natural, se destaca por su compromiso con el cuidado del medioambiente. Desde el momento en que se ingresa a Brisas de los Álamos se percibe un paisaje encantador. Sus calles arboladas y áreas verdes bien cuidadas crean una atmósfera serena y acogedora.

Para la comunidad de Brisas de los Álamos, además de enorgullecerse de su nombre, mantener su belleza y mejoría es una dedicación. Allí han surgido proyectos de embellecimiento y mantenimiento de espacios públicos, como parques y áreas recreativas, los que son conservados por los residentes con cuidado.

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Estos esfuerzos demuestran el compromiso de la comunidad para preservar su entorno y garantizar que los casi 15 000 residentes, según el último censo del DANE, también puedan disfrutar de este lugar especial.

‘Brisas de los Álamos’ rememora una conexión con la naturaleza y el cuidado del medioambiente. En este sentido, la comunidad ha emprendido iniciativas ecológicas, como la promoción de la reforestación y el uso responsable de los recursos naturales.

Se percibe cómo una mayoría de los 4537 dueños de predios participan en programas de conservación y educación ambiental, convirtiendo el barrio en un ejemplo de sostenibilidad dentro de la ciudad. Como lo testimonió Alejandro Torres Orozco, residente de Brisas de los Álamos durante 5 años.

“Me encanta porque la comunidad se preocupa por el cuidado de la naturaleza. La mayoría de los residentes son conscientes del impacto que nuestras acciones tienen en el medioambiente”, afirmó Torres.

Como ejemplo de su compromiso añadió: “He participado en varios proyectos de reforestación y limpieza de parques, lo cual me hace sentir orgulloso de ser parte de esta comunidad comprometida. Además, aprecio el hecho de que contamos con áreas verdes bien mantenidas y hermosos árboles que hacen que sea un lugar agradable para vivir”.

Otros vecinos del barrio, como Esteban García, quien vive allí desde hace 20 años, lo resaltan, pero también señalan preocupación.

“Hay áreas bien cuidadas y se nota el esfuerzo de la comunidad por mantenerlo limpio y ordenado. Sin embargo, hay otras que necesitan atención. Creo que es importante que los líderes comunitarios trabajen en conjunto con las autoridades para abordar estos problemas y garantizar un entorno seguro y agradable”, dijo García.

De ahí que algunos residentes del barrio insistan en ciertas señales de deterioro, al expresar que las cosas solían ser mejor de lo que eran antes. Una de ellas es María López, quien dio fe fundada en los 10 años que hace que reside en Brisas de los Álamos.

“Falta conciencia ambiental de algunos residentes. Algunos vecinos no se preocupan por el cuidado de los árboles y plantas, lo que permite que se marchiten y mueran. Creo que se necesita una mayor educación sobre la importancia de preservar nuestro entorno natural y el valor de mantener nuestro barrio limpio y verde”, aseguró la señora López.

A propósito, es por las razones anteriores que la mayor preocupación de los moradores de este barrio es en torno al cuidado de la naturaleza. Es el caso de Carlos Rodríguez Parra, quien ha vivido los dos últimos años de su vida en este conglomerado.

“Brisas de los Álamos le incumple a su nombre frente al cuidado de la naturaleza. Hay una falta de conciencia porque algunos vecinos cortan árboles sin permisos y sin considerar el impacto al medioambiente. Se necesita más educación y concientización sobre la importancia de preservar nuestro entorno natural”, aseguró Rodríguez.

Por el contrario, hay posiciones como la de Laura Gómez, residente de Brisas de los Álamos durante 3 años, quien tiene una visión más positiva.

“En general, considero que el barrio Brisas de los Álamos hace honor a su nombre en términos de cuidado de la naturaleza. La mayoría de los residentes son conscientes de la importancia de preservar nuestro entorno y se esfuerzan por mantenerlo limpio y verde, advirtió la señora Gómez.

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Dado que ha participado en actividades de reciclaje y reforestación, organizadas por la comunidad, ella considera que dichas acciones demuestran el compromiso con el medioambiente.

Pero Gómez reconoció: “Sin embargo, siempre hay margen de mejora y pues, es necesario seguir trabajando juntos para mantener nuestro barrio hermoso y sostenible“.

En el mismo sentido sobre el compromiso se manifestó Ana Martínez, quien ha residido en Brisas de los Álamos durante 15 años, pero reconoció que se requiere mejoramiento.

“Considero que está en un punto intermedio. Hay áreas que están bien cuidadas y se nota el esfuerzo de algunos residentes por mantenerlo limpio y ordenado. Sin embargo, también hay zonas que necesitan más atención, especialmente en términos de mantenimiento de infraestructuras como las calles y parques”, precisó Martínez

Como una alternativa para lograrlo, la señora Martínez agregó: “Creo que es importante que todos los vecinos se involucren activamente en la mejora del barrio y trabajen juntos para resolver los problemas y mantenerlo en buen estado”.

Estos testimonios reflejan la realidad de un barrio que, aunque comprometido con el medioambiente y la sostenibilidad, enfrenta desafíos significativos. La falta de conciencia ambiental de algunos residentes y el mantenimiento de infraestructuras son áreas de preocupación.

Sin embargo, los mismos vecinos del barrio exhiben la determinación de la comunidad de trabajar juntos para superar estos desafíos y seguir mejorando su barrio.

Aunque aún le falta desarrollar su potencial, Brisas de los Álamos posee avances para mostrar al resto de los 248 barrios normalizados y 91 urbanizaciones que tiene la capital valluna, y sigue siendo un ejemplo de sostenibilidad y compromiso comunitario, un oasis en medio de una realidad ambiental preocupante.

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